Al amanecer de un nuevo siglo América Latina despierta con las luces del alba y al fragor de las conquistas sociales producto de sus luchas acumuladas de siglos de opresión e injusticias, todo ello quedó atrás porque este nuevo alumbramiento señala el tiempo de los cambios…!
Haciendo un breve balance a la historia diremos que hace mas de 25 años el saqueo de los recursos naturales, la destrucción de los aparatos productivos industrial y rural, la entrega de los bienes a empresas transnacionales trajo consigo el crecimiento de la desocupación, el hambre, analfabetismo y otras enfermedades sociales, se hizo en nombre de la modernización, el progreso y la democracia neoliberales.
Pero ese tiempo, quedo atrás, porque al inicio del 2000 la resistencia al modelo fue combativa con los movimientos sociales y sus luchas en el campo y la ciudad.
Por eso, ahora, si miramos con ojos de esperanza veremos que los resultados evidencian cada día el rotundo fracaso social y político del neoliberalismo: su incapacidad para resolver los problemas de la humanidad, correlativa sólo a su evidente capacidad para agravarlos.
De ahí que, la historia de los últimos años nos señala fuertes cambios, porque definitivamente ya no estamos como en los años 90 cuando reinaba el pensamiento único neoliberal que anunciaba el “fin de la historia”, o del “sálvese quién pueda”.
Es de ahí que en distintas latitudes hombres y mujeres indígenas, campesinos, trabajadores de la ciudad y el campo, desplazados, excluidos, desocupados, mujeres explotadas y humilladas, movimientos sin tierra, sin techo, ancianos desamparados, niños sin hogares, levantándose contra el estado de cosas, han tomado en sus manos el debate político, social, económico y cultural en sus realidades, y asumen la responsabilidad histórica que tales desafíos implican.
Estos tiempos de cambios, son también por ello, tiempos de fuertes resistencias instigaciones, provocaciones y constante sabotaje por parte de grupos de poder oligárquico en nuestros pueblos y que habrá de continuar la lucha para acabar con quienes le arrebataron la esperanza a los mas pobres.
Es en Bolivia que nace esta noble y comprometida intención, que establecida en un marco sistemático de guerra mediática que asedia al gobierno del presidente indígena Evo Morales de parte de grupos y élites que usurparon el poder por casi treinta años, creemos que llegó el turno de iniciar junto a los que creen en este proceso de cambio, una dura batalla, que con el arma de la palabra, nuestros propios medios e instrumentos habremos de devolverle al pueblo señales de la verdad, de dignidad y sobre todo de justicia social.
De ahí, que en el mejor propósito de profundizar los cambios la creación de este colectivo llamado Red de Comunicación y Educación para el Cambio emerge con desafíos muy importantes, entre ellos de articular la Red y construir un amplio movimiento que a su vez alimente a otros movimientos que trabajan en esta dimensión de los procesos de cambio. En otras palabras, construiremos juntos una amplia fuerza social de liberación, con comunicadores, periodistas, educadores populares que en un futuro próximo se constituya en ese actor colectivo del cambio.
Haciendo un breve balance a la historia diremos que hace mas de 25 años el saqueo de los recursos naturales, la destrucción de los aparatos productivos industrial y rural, la entrega de los bienes a empresas transnacionales trajo consigo el crecimiento de la desocupación, el hambre, analfabetismo y otras enfermedades sociales, se hizo en nombre de la modernización, el progreso y la democracia neoliberales.
Pero ese tiempo, quedo atrás, porque al inicio del 2000 la resistencia al modelo fue combativa con los movimientos sociales y sus luchas en el campo y la ciudad.
Por eso, ahora, si miramos con ojos de esperanza veremos que los resultados evidencian cada día el rotundo fracaso social y político del neoliberalismo: su incapacidad para resolver los problemas de la humanidad, correlativa sólo a su evidente capacidad para agravarlos.
De ahí que, la historia de los últimos años nos señala fuertes cambios, porque definitivamente ya no estamos como en los años 90 cuando reinaba el pensamiento único neoliberal que anunciaba el “fin de la historia”, o del “sálvese quién pueda”.
Es de ahí que en distintas latitudes hombres y mujeres indígenas, campesinos, trabajadores de la ciudad y el campo, desplazados, excluidos, desocupados, mujeres explotadas y humilladas, movimientos sin tierra, sin techo, ancianos desamparados, niños sin hogares, levantándose contra el estado de cosas, han tomado en sus manos el debate político, social, económico y cultural en sus realidades, y asumen la responsabilidad histórica que tales desafíos implican.
Estos tiempos de cambios, son también por ello, tiempos de fuertes resistencias instigaciones, provocaciones y constante sabotaje por parte de grupos de poder oligárquico en nuestros pueblos y que habrá de continuar la lucha para acabar con quienes le arrebataron la esperanza a los mas pobres.
Es en Bolivia que nace esta noble y comprometida intención, que establecida en un marco sistemático de guerra mediática que asedia al gobierno del presidente indígena Evo Morales de parte de grupos y élites que usurparon el poder por casi treinta años, creemos que llegó el turno de iniciar junto a los que creen en este proceso de cambio, una dura batalla, que con el arma de la palabra, nuestros propios medios e instrumentos habremos de devolverle al pueblo señales de la verdad, de dignidad y sobre todo de justicia social.
De ahí, que en el mejor propósito de profundizar los cambios la creación de este colectivo llamado Red de Comunicación y Educación para el Cambio emerge con desafíos muy importantes, entre ellos de articular la Red y construir un amplio movimiento que a su vez alimente a otros movimientos que trabajan en esta dimensión de los procesos de cambio. En otras palabras, construiremos juntos una amplia fuerza social de liberación, con comunicadores, periodistas, educadores populares que en un futuro próximo se constituya en ese actor colectivo del cambio.
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