miércoles, 28 de enero de 2009

El Pacto de Branko: ¿Con quién?

¿Una salida ocurrente? Al dirigente cívico cruceño no le creyeron ni sus propias huestes
*Gastón Núñez

Branko Marinkovic el dirigente cívico cruceño volvió a sus andanzas tradicionales y tal parece que no le acabó de convencer los resultados del referéndum y vuelve al enfrentamiento con el gobierno ahora con un aparente “tono suave” de pretender llevar adelante un pacto. ¡Vaya ocurrencia!

¿Qué estará entendiendo Branko de pacto si en sus correrías del pasado año y desde el inicio de la gestión fue el primer conspirador al gobierno de Evo Morales y principal gestor de la movilización de los hechos de sedición con el respaldo abierto y descarado de su amo de entonces el ex embajador de EE.UU. Phillip Golberg?

¿Podrá hablar de pacto el principal autor de las tomas a las instituciones estatales con su grupo amado como es la Unión Juvenil Cruceñista que con odio, violencia descontrolada y el nivel máximo de racismo y xenofobia cometieron actos sediciosos, separatistas, delictivos y sembraron sangre?

¿A título de quién Marinkovic se pone a la cabeza de este movimiento cuando este dirigente, bien lo sabemos, solo representa al Comité Cívico de Santa Cruz y no es el portavoz oficial de las organizaciones cívicas, empresariales, políticas de otras regiones del país? ¿Goza el dirigente cruceño del total apoyo de las organizaciones del CONALDE, cuando éstas ya dieron señales de muerte el pasado año?

¿El gobierno habrá de aceptar un pacto cuando en los momentos que el país clamaba salidas y pactos verdaderos de concertación para aliviar la crisis mas dura, Branko incitaba a una guerra declarada y gestaba la conspiración apoyada por sus correligionarios y los prefectos del CONALDE?

Bien sabemos que ante las situaciones de mayor conflicto en la región de Santa Cruz, el propio vicepresidente Alvaro García Linera se encargó de llevar adelante procesos de acercamiento y recibió los portazos y repudios de este dirigente que no tuvo compasión de incitar a la violencia hasta el cansancio.

Branco Marinkovic ya vemos que está nervioso porque el rigor de la Ley le pisa los talones. Y las leyes que surjan de la Nueva Constitución, sobre todo en lo refereido al tema de tierras, le pondrán los pelos de punta, porque esta vez sí tendrá que rendir cuentas a la justicia.

¿Cómo podrá demostrar Branko la legalidad de las 27 mil hectáreas de tierras robadas a los guarayos y al Estado? Él sabe que sus peones de los comités cívicos de la “media luna”, incluidos los trabajadores de la Prefectura de Cochabamba del tiempo de Manfred Reyes, la Alcaldía y la Universidad San Francisco Xavier de Sucre, no son blindaje suficiente para protegerlo de la Ley. Por eso decidió convertir de facto a los comités cívicos en el partido político contra revolucionario en Bolivia.

Branko y los grandes empresarios y latifundistas, secundados por sus vasallos: los prefectos, comités cívicos de la eclipsada media luna y la difunta agrupación política PODEMOS, son aquellos que convocaron a la desobediencia civil y, no nos entra a la cabeza que, con el pretexto de buscar pactos sigan manipulando la conciencia de los propios cruceños que, en su opción democrática, también le dijeron Sí a la NCPE.

Por eso andan desesperados Marinkovic, Dabdoub, Aguilera, Costas que en fondo bien saben que han perdido y ahora lo que les desespera a los separatistas porque están acostumbrados a acrecentar sus patrimonios con la sangre y el sudor de los bolivianos empobrecidos y a mantener sus privilegios confrontando y sacrificando vidas humanas. Nuestra historia está plagada de esta maldición.

La historia del país nos muestra a las claras que la construcción de la democracia ha tenido como actor fundamental y protagonista al mismo pueblo. Las luchas del pueblo boliviano estuvieron marcadas con sangre. En esta lucha por restituir la democracia frente a gobiernos dictatoriales nunca estuvieron nombres como Branco Marinkovic, Rubén Costas o Mario Cossío, por dar unos cuantos nombres, porque este grupo de empresarios jamás apostó porque se defienda la democracia desde los intereses de los de abajo, los excluidos y explotados de este país.

En definitiva, el pacto señor Branko Marinkovic, quiere decir que usted como sus vasallos deben someterse al resultado legítimo que se produjo en el referéndum. Esa minoría del 40 por ciento debe acatar el 60 por ciento que es mayoría. Así nomás es la cosa señor Marinkovic, aquí y en cualquier lugar del mundo. El pacto es en consecuencia cumplir y respetar el juego democrático y no la imposición. El pacto lo entendemos así todos los que creemos en la democracia y no la violencia que sembró usted durante estos tres años.
¿Una salida ocurrente? Al dirigente cívico cruceño no le creyeron ni sus propias huestes

*Gastón Nuñez es periodista. Fue Director Nacional de Comunicación Social en el periodo 2006 - 2008 y es
miembro de la Red de Comunicación y Educación para el Cambio

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